











Honor a quien honor merece
Libertad, responsabilidad, poder, participación, compromiso son algunos de los valores que están involucrados en el quehacer ciudadano. No obstante en la práctica la imagen real se aleja mucho de la ideal. Tal vez porque no cualquiera está dispuesto a vivir todas las consecuencias de ser y comportarse como ciudadano.
Allí entrarían los periodistas con su traje de Súper héroes informando y denunciando lo correcto e incorrecto de la sociedad. Sin embargo ellos también caen en las redes del poder, miran por debajo a los demás, a los que no viven por el periodismo, hasta cierto punto llegan a participar en el ejercicio de la discriminación, ¿Dónde está toda esa humildad y misericordia por los demás?
A los que no leen lo que ellos creen que son los libros correctos, los que no son letrados, los que no viajan y conocen nuevos lugares; todos ellos son productos inactivos que no deberían de existir en una sociedad. En este contexto los periodistas se alejan del concepto de ciudadano, porque creen ser y vivir en otro mundo.
Es tan respetable y admirable el trabajo de un periodista, así como el de un maestro, o un empresario; pero como cualquier ser humano con poder, el suelo se pierde, y el ego sube hasta lo más alto del cielo.
Tal vez ellos tienen que lograr que la sociedad desarrolle la capacidad para asumir compromisos en un ambiente social y político con el que se logra una identificación al sentirse parte de él, logrando convivir. No obstante es un trabajo de los que se dicen llamar ciudadanos con los que vienen de otro planeta: los periodistas; es un trabajo de las dos partes.
Algo es seguro: ser libre es ser ciudadano. Ni los periodistas son libres porque le tienen q entregar cuentas a la sociedad y esta tampoco es libre porque está llena de creencias que no la dejan actuar.
Todo tiene su final
Por Italia Guzmán
Primero que nada, no vengo a hablarles sobre los grandes triunfos del personaje del cual voy a escribir, ya que la mayoría los tiene presentes en su acervo cultural. Quiero platicar mi experiencia sobre dicho personaje, ya que mi opinión cuenta y se respeta, además no soy monedita de oro.
Les guste o no, todos tenemos una imagen que habla por sí sola. Algunos la cuidan más que otra cosa en el mundo y hay otros que la viven de diferente manera. Pero tenemos que aceptar que día a día solo podemos ver el exterior de la coraza de los que comparten nuestras vidas.
El Lunes pasado Alejandro Manrique, editor de los servicios en español de la Associated Press, se presentó en el Tec de Monterrey Campus Cuernavaca en el cual asistió a los salones de clases donde la Profesora Alma Karla Sandoval desempeña su trabajo.
Ajustando los últimos detalles, Alejandro Manrique llegó al solón donde muchos lo esperaban, vistiendo un traje gris poco mono para su físico, con una camisa rosa y una corbata del mismo tono, acompañados con unos zapatos de agujeta – que son los apropiados para vestir traje- y un cinturón de igual color. Pero lo que más llamaba la atención eran esos lentes que brillaban más que el sol.
Tal vez mis expectativas fueron demasiado altas, imaginándome un hombre alto, robusto y con gran personalidad. Sin embargo no le puedo restar crédito a este hombre ya que Alejandro ha hecho cosas que nadie tendría el valor para hacer, ya que implican una enorme responsabilidad y como él lo expreso en una de las preguntas que una alumna le cuestionó: “La parte más difícil de ser Alejandro Manrique son las decisiones que día a día tengo que tomar”.
Es imposible no hablar bien de este hombre pero no se puede pasar por alto que cuando salía a contestar su celular se divertía más que con los alumnos del salón, ya que palabras altisonantes, risas y expresiones muy poco formales salían de su boca cuando hablaba a través de su móvil.
Además siendo todo un profesional no fue preparado para la conferencia que dió ya que el material lo estaba redactando en ese mismo momento, apenas se alcanzaba distinguir las palabras, creo que la forma de su letra no es muy favorable para leerse.
A pesar de todo; la charla fue amena y muy interesante, pero yo me quedé con ganas de saber más sobre los grandes temas del momento: el narcotráfico y las elecciones del 2012; también me hubiera gustado saber sobre su vida personal, sus gustos e interés; sin embargo todo tiene su final.